Loquillo: cuando el rock español entró en el Teatro Real

Después de 48 años de carrera, el cantante barcelonés ha conseguido lo que tanto anhelaba: meter su Cadillac solitario en las entrañas del Teatro Real. Colosal.

Hace aproximadamente un año, coincidiendo con la publicación de su último disco Viento del este, Loquillo reconocía en una entrevista que le hubiera gustado que en estos casi 40 años de carrera, alguien le hubiera preguntado si era feliz. Así de sencillo, así de rotundo. Suponemos que el cantante de El Clot habrá tenido sus más y su menos a lo largo de sus 56 años, pero el de anoche, en el concierto que ofreció el artista en el Teatro Real, seguro que está entre sus momentos para el recuerdo.

Son las 20.30 de la noche. Con una puntualidad inusual en este tipo de eventos, la banda que acompaña a Loquillo sale al escenario, y detrás de ellos aparece el ‘rock and roll star’. Elegante, de negro, y sin mediar palabra, arrancan los primeros acordes de Salud y rock & roll. Loquillo está exultante, sabe que lo que está haciendo es parte de la historia de la música nacional: meter el rock en un espacio dedicado a los compositores clásicos es una hazaña propia de un héroe y esta noche el héroe lleva el nombre de un Loco.

Seis músicos acompañan al cantante catalán sobre el escenario. Suena Línea clara, un tema del que fuera su primer álbum en solitario, ‘Balmoral’, lleno de consignas y mensajes: “No servir, no gobernar, no retroceder ni un paso atrás”. La letra expresa perfectamente la personalidad de un músico que siempre ha hecho y deshecho a su antojo, por encima de la industria y del mercadeo.

Llevamos 40 minutos de concierto. Las guitarras (tres) empiezan a rasgar los acordes de Carne para Linda, probablemente una de las letras más divertidas y originales del repertorio de Loquillo, la historia de una chica que se alimenta de carne para muertos “No se pierde ni un entierro y discreta se relame, una chica educada comentan sus familiares”. Loquillo, seguido por la banda, baja del escenario y se pasea por el patio de butacas. Es el momento de sacar los móviles y grabar al mito de cerca. Con La mataré, un tema que Loco retiró del repertorio por presiones feminista y que ha vuelto a recuperar, vuelven al escenario y concluyen la primera parte del concierto con un mensaje claro: “Porque tú tienes tu banda de rock and roll español y somos nosotros”.

La segunda parte comienza de una manera íntima: Loquillo quiere recordar, en un escenario tan magno, los años en los que recorría teatros por España. Y lo hace cantando a los poetas: No volveré a ser joven, un tema compuesto a partir del poema de Jaime Gil de Biedma, reanuda el concierto que recupera temas míticos como Quiero un camión, Esto no es Hawai o Feo, Fuerte y Formal... Y llega el momento dulce de la noche, el cenit, la guinda: “Para mí, cantar este tema aquí hoy es muy importante” dice Loquillo, “es poner las cosas en su sitio”. Y un Cadillac solitario (metafóricamente hablando, claro) irrumpe en el escenario”.

No es tan fácil que las puertas del Teatro Real se abran para otros que no sean Verdi, Mozart o Alejandro Sanz, pero esta noche se les ha colado un tipo Fuerte, Feo y Formal, que se paseaba con su Cadillac solitario por El Rompeolas, y que a base de Chanel, cocaína y don Perignon, se ha convertido en una Rock’n’roll star.