Roberto C. Meyer, un alma de brillantina

Roberto C. Meyer, un alma de brillantina

‘Shelter from the Dark’, un álbum doble póstumo, rinde homenaje al fallecido artista Roberto C. Meyer, un talento maldito que el mundo debería conocer

El cantante Roberto C. Meyer falleció la madrugada del 7 al 8 de julio de 2016 a los 45 años de edad. Fue el último episodio de una vida marcada por el malditismo. Meyer fue uno de esos grandes talentos oscuros que la era pre-internet dejó esparcidos por toda la geografía española detrás de dos bandas de la Pamplona de los 90: The Glitters Souls y The Brillantina’s. El álbum doble póstumo Shelter In The Dark, con el que se estrena El Nébula Recordings, reúne veinte canciones de su último proyecto artístico, la banda Alpha 60, de la que formaban parte otros tres grandes compositores de la ciudad: J’aime Cristóbal, Germán Carrascosa y Jon Ulecia.

Como asegura J’Aime Cristóbal, alma mater de la banda Souvenir y cerebro en la sombra de la vida artística de Meyer (incluido este póstumo homenaje) “fue realmente una figura única de la escena musical nacional. Un compositor y personaje monumental que vivió en su propia burbuja sin apenas influir más allá de sus propios músicos en la escena de Pamplona; el underground del underground”.

Es quizás hora de que su obra sea más conocida. Merece realmente la pena. Bajo el nombre de Alpha 60, Meyer había grabado dos álbumes inéditos que Nébula Recordings edita ahora en una lujosa edición conmemorativa. Un disco doble de vinilo que recoge 13 originales y 7 versiones, acompañado del universo del artista plasmado en letras, dibujos y fotografías.

Las melodías y letras de Meyer son retorcidas pero hermosas. Condensan un gusto exquisito que une el rock australiano de Rowland S. Howard o Nick Cave, el ruido de Suicide o Einstürzende Neubauten, el country áspero de Hank Williams, y el sonido twangy de Link Wray y The Sadies. Que funde a Nikki Sudden con Lee Hazlewood. Un sonido único en estas latitudes.

Shelter from the Dark es un maravilla para coleccionistas cuya cara A es una obra maestra. Como se explica en las notas del disco “son canciones hechas con el aplomo de alguien que con treinta y tantos ya no tiene que construirse el personaje al que uno aspira con veinte”. La madurez de un alma torturada que viaja por el espléndido pop de Christmas Tree Nightingale, la quietud velvetiana de Laura’s Song, la solemnidad casi épica de Let the Rain o Go down Moses y el rock twangy de Borrowed Prayers hasta el folk desesperado de Resurrection Joe.

Las versiones que completan el álbum están muy lejos de resultar un relleno. Explican la trayectoria de un alma de brillantina y su gusto ecléctico en clave de country: The Killing Moon, de Echo and the Bunnymen; Underwear, de Pulp; Heart and Soul, de Willy DeVille; Rubber Room, de Porter Wagoner o Straight To You, de Nick Cave & The Bad Seeds.

Adelantado a su tiempo
Venerado por un reducido grupo de fans, músicos (Athom Rumba, Charlie Mysterio) y prensa especializada (Pablo Cabeza, de Radio Euskadi; Fernando Gegúndez y Eduardo Ranedo, de Ruta 66 y Juan De Pablos, de Radio 3), The Glitter Souls fue el grupo fundamental de Roberto C. Meyer. Nacido hacia 1992, sus primeras grabaciones marcadas por David Bowie, Johnny Thunders y el glam, le alejaban de la sombra de otra leyenda local, Josetxo Ezponda, de Los Bichos, también fallecido a una edad temprana a quien le unía una gran amistad.

The Glitter Souls dejaron dos álbumes publicados (el 10 pulgadas ‘Hard-on Hearts’ y el LP ‘As Cool As Damned’, donde la mezcla de These Inmortal Souls, los crooners y un gusto por el alt-country, inédito en aquella época en España, les convertirían en una banda incomprendida.

Sus escasos conciertos alimentaron todavía más la leyenda. La presencia escénica de Roberto C. Meyer tal y como cuentan algunos afortunados era apabullante: “brillantes flashazos de rock, pop, ruido, drama extremo y agresividad hacia el público boquiabierto, maravillado o, en ocasiones estupefacto o enfadado”, cuenta J’aime Cristóbal.

Roberto C. Meyer tuvo más reconocimiento por The Brillantina’s, banda instrumental paralela de The Glitter Souls, que comenzó como un divertimento pero dejó ‘Twilight Dingos’ (1997), disco pionero del revival surf orientado a sonidos cinematográficos a lo Morricone y ‘Pulp-A-Mandrilla’. En 2011 dejaron un single de recuerdo ‘Vampyra’s Entierro’ con motivo de su regreso para actuar en el imprescindible festival Surforama.

Algunos proyectos menores en la década de 2000 y una vida nómada entre Brighton, Barcelona y Pamplona, fueron desvaneciendo su arte y alimentando la leyenda. Hasta que comenzó su último gran proyecto Alpha 60 a finales de la década que compaginó con producciones para Tremenda Trementina y Kokoshca (anteriormente ya había trabajado para Las Perras Del Infierno).

‘Shelter From The Dark’ quizás sea la manera de sacar de la oscuridad un legado musical arriesgado e inédito en nuestro país.

Roberto C. Meyer & Alpha 60 · Shelter from the Dark 

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