Cuando el científico era una estrella

Cuando el científico era una estrella

En 'Genius' Geoffrey Rush se mete en la piel de Einstein para mostrar todos sus ángulos: teórico, conquistador y luchador contra el nazismo

¿Cómo es posible gustarle a todo el mundo si nadie te entiende? El propio Einstein se hizo esta pregunta y la verdad es que, si para comprender la teoría de la relatividad hace falta esfuerzo, la curiosidad por el universo personal de este científico-estrella surge de lo más rápido. Al margen de sus logros profesionales, su trayectoria incluye espías, nazis, buenas dotes con el violín y, al parecer, mejor mano con las mujeres; una vida agitada que revive el actor Geoffrey Rush en Genius, la primera serie de ficción de National Geographic, producida por Ron Howard (Apollo 13, Una mente maravillosa).

“Para un sexagenario, un papel como este es una gran oportunidad. Es aterrador pero muy estimulante”, confiesa Rush durante el estreno del primer episodio en Londres. El que fue Capitán Barbosa en Piratas del Caribe se mete ahora en la mente del genio, de forma literal. Y es que el intérprete trató de estudiar sus teorías para que su personaje adquiriese mayor credibilidad. “Fue una experiencia muy bonita”, reconoce. “Es un personaje muy exigente. Un sexagenario que toca el violín, un hombre viejo que todavía es atractivo para las mujeres”, bromea el actor, que en un primer momento iba a rechazar el papel.

Pero Genius, basada en el libro de Walter Isaacson, deja a un lado el aspecto científico para mostrarnos a un hombre todavía más fascinante. Algo que ya se puede observar en el primer episodio, dirigido por Ron Howard. Por un lado, el director presenta a un joven curioso y obsesionado por el tiempo que no encaja en sus clases, ni se entiende con su padre (interpretado por el actor y cantante Johnny Flynn). Por otro, un anciano que disfruta de la enseñanza mientras que, fiel a sus principios, trata de hacer frente al antisemitismo que crece en Alemania. “Me asustaba como podíamos trasmitir a la audiencia que ambos éramos el mismo personaje”, confiesa Geoffrey Rush. “Afortunadamente, la forma en la que está estructurada la serie guarda mucha relación con la teoría de la relatividad, todo depende del enfoque”, defiende.

Aunque la caracterización también tuvo mucho que ver. Cuesta distinguir al verdadero y rubísimo Johnny Flynn. El músico dejó tan sorprendido a los productores en el casting que su color de pelo no fue una distracción a la hora de descubrir en él al auténtico científico. En ese cruce temporal conviven también las mujeres que marcaron al teórico. Su última esposa, Elsa (interpretada por Emily Watson) y la física Mileva Maric, un papel poderoso y feminista, encarnado por Samantha Colley, desde el que intenta reclamar su reconocimiento.