Diez cosas que no debes hacer con tu móvil si sales de fiesta

Diez cosas que no debes hacer con tu móvil si sales de fiesta

Va ser un día muy largo y repleto de malas noticias. Ayer saliste de fiesta e incumpliste una a una las diez reglas para no meterte en problemas con tu móvil. ¿Acaso no viste ‘Resacón en Las Vegas’?

Te despierta un compañero de piso bien entrado el día en el sofá tras una noche de fiesta, estás todavía vestido y tu cabeza te va a estallar. Te duele hasta el pelo, que decía John Waters. ¿Seguimos? Tienes la boca reseca, te falta un zapato y tu móvil tiene más de cien notificaciones rojas que atender. Casi todas en el WhatsApp, pero también echan chispas Tinder, Facebook, Instagram y Twitter. Para rematar tu pantalla de inicio, Just Eat, eBay, Asos y Cabify tintinean con alguna que otra notificación. Abres la que menos números en rojo tiene. Amazon Prime sólo tiene una alerta. En menos de unos minutos vas a recibir un sistema de vino Model Eight de Coravin, por 299 euros. WTF?

Tragas un litro de agua del tirón y te tiras otro directamente por encima de la cabeza, mientras tratas de recordar qué demonios hiciste anoche. Mosquis. Tu cerebro está en blanco. Eres Homer Simpson. Llamas a un amigo. Te dice antes de colgar inmediatamente que como te pille, te mata. ¡Ay amá!

Tragas ¿saliva? y enciendes el móvil. No huele muy bien y tiene la pantalla acuosa. La primera, en la frente. La regla de oro. No enciendas el móvil mientras vas al WC (1). Abres tu email. Ya ha comenzado una cadena que inició el buenazo de tu jefe el viernes. Es sábado por la tarde y todos tus compañeros (bueno, el asqueroso de Rubén, no) te han enviado emails privados preguntándote si estás mal de la cabeza. Bueno, Paula te dice que “olé tus huevos toreros”. Eres su héroe. Pero te sientes un villano. No tienes el valor de abrir tu respuesta porque la escribiste pasada la una de la mañana. Recuerdas la regla de platino: Ni se te ocurra contestar un email de curro (2). Te deslizas hasta la cama, sollozando.

De perdidos al río. Escuchas un mensaje de voz de tu ex. Lo vuelves a escuchar. Aparece un nudo en tu garganta. Lo escuchas por tercera vez. No llames a tu ex por nada del mundo (3). Lo grabó a las 05 de la mañana y lo más bonito que oyes es que eres una persona miserable, perversa y que ojalá te caiga un piano mientras pasas cerca de una mudanza. Tu estómago se ha cerrado por completo. Te atenaza sin compasión.

Vas corriendo al espejo del baño. No te falta ningún diente y no tienes ningún tatuaje en la jeta. Algo es algo. Abres el WhatsApp. Click, click. El chat de los Pérez está on fire. Sí, te apellidas Pérez. Click, click. Hostiaputa. Apártate de los WhatsApp familiares (4) Tu tía Sacri se parte, pero su hermana, tu madre está muy disgustada. Menos mal que tu viejo no tiene WhatsApp. Parece que las fotos haciendo un calvo mientras unos porteros te sacan en volandas de un local con los pantalones en los tobillos ha creado de nuevo dos bandos en tu clan: los que aúllan de la risa y, los menos, que no le encuentran la gracia lo mires por donde lo mires. No hagas el patán en las fotos (5) y más cuando no son divertidas, si no realmente desagradables (¿es que no aprendiste nada de nuestras lecciones de selfie?). Y mucho menos las compartas (6). El fin de semana que viene tienes Comunión del pequeño Josito. Te vas a enterar.

El sonido de una llamada entrante resuena como una bomba nuclear. El conductor del Cabify del que huiste sin pagar por fin te ha encontrado. Como están de muy buen rollo para caer bien, no te denunciará si le pagas inmediatamente, cosa que haces conforme cuelgas. Un problema menos, pero los tres mytaxis que pediste sin aparecer en el sitio indicado están poniéndote de vuelta y media. Pide los Mytaxi de uno en uno (7), chaval.

Suena el timbre de arriba. Tu compañero de piso te quiere degollar. Coinciden el de Deliveroo con tropecientos buns con no sé qué (sí, hasta de tuétano) el de Just Eat con sashimi para empapelar tu habitación. No compres comida a domicilio al llegar a casa piripi (8). 270 euros menos en tu cuenta. A tope. Una alerta te recuerda que te has llevado la puja por el single de Tito Ramírez. Menos 315 euros. No te vengas arriba en eBay si eres mileurista (9). Ya estás en números rojos. No vale parar. En Wallapop te llaman de todo al despreciar el precio de ropa cojonuda, de marca y encima vintage, a sus orgullosos vendedores.

Con un bun en una mano y sashimi a tutiplén en la otra, sabes que lo peor está aún por llegar. No uses Tinder (y 10) si tu aliento es satánico. Más de diez conversaciones abiertas te esperan a la vuelta de la esquina. Ofi, papi. Llega el de Amazon con el Coravin. Ni tan mal. El GIf con tu culo al aire se mueve rápido por Facebook. Jo qué noche.