Cinco bandas españolas perfectas para una película de Lynch

Cinco bandas españolas perfectas para una película de Lynch

Parecen rednecks pero son de la Alcarria, Asturias o Jaén. Van a la raíz del folk español y americano pero gustan a los más modernos. Gente cool con acento de pueblo.

Música rural que trasciende a un público sofisticado. Como las películas de David Lynch y sus bandas sonoras. Tan misteriosas como los personajes que habitan sus creaciones. Seleccionamos cinco bandas españolas que llaman la atención por sus apuestas originales y arriesgadas que han calado en un público mayor. La jota castellana y el folk asturiano mezclado con bluegrass y el rockabilly.  Trascender fronteras con acento de pueblo. ¡Ea!

Guadalupe Plata

Comenzamos por los más famosos del quinteto, que acaban de publicar nuevo disco Guadalupe Plata 2017. El circuito indie los ha asimilado de tal manera que ya parece normal que estos tres tipos de Úbeda (Jaén), uno además al barreño o al cigar box, tocando blues oscuro y misterioso, casi instrumental, salpicado de quejíos sobre serpientes, cementerios, peleas y tormentas, hayan triunfado de tal manera. Canciones perfectas para una road movie, pero con la peculiaridad de entonar “Milana bonita, Milana preciosa”. Paco Rabal de peyote. Ahora, amplían horizontes haciendo mascar el polvo a ‘Qué He Sacado Con Quererte’, de Violeta Parra. Por cierto, les entrevistamos en el número de mayo.

Vurro

Seguimos con un misterioso recién llegado (lo descubrimos abriendo para Los Zigarros en su debut en Madrid en diciembre pasado), del que nada se conoce pero pone los pelos de punta. Se hace llamar Vurro (sí, con v) y está causando sensación en Internet aunque todavía es pronto para saber si ha venido para quedarse. Se le marcan las costillas de tan flaco, viste con un peto vaquero mal atado, sus dedos son largos como culebras y se cubre la cabeza con una calavera de vaca. Toca unos boogies endemoniados con tres o más instrumentos a la vez. El solo. Con sus dedos, el órgano a una velocidad anfetamínica; con sus piernas, una batería: con sus brazos pequeños cencerros y cascabeles y, por si fuera poco, con los cuernos de su calavera golpea los platos. Mejor, véanlo, por favor. Nosotros no hemos visto nada igual desde Lidl Richard o Steve ‘n’ Seagulls.

Los Hermanos Cubero

Dos hermanos de Guadalajara que mezclan de manera poética el folk castellano de La Alcarria con el bluegrass y el country americano. De Agapito Marazuela a Bill Monroe. Jotas, seguidillas y romances pero desde los Apalaches. Todo con una guitarra, una mandolina y sus voces para recuperar cómo se hacía música en los pueblos antes de que llegaran las grabaciones sonoras. Sus letras son además pura poesía: “La estoy perdiendo, la estoy perdiendo, la estoy perdiendo, por ganarme la vida la estoy perdiendo. Y no tengo tiempo ni el dinero, ni el dinero, más me hubiera valido ser bandolero, por ganarme la vida la estoy perdiendo”, cantan en su último disco Arte y orgullo, publicado el año pasado. ¿Os los imagináis en Fargo, verdad?

Lorena Álvarez y su Banda Municipal

Lorena Álvarez es al rock lo que Chus Lampreave a las películas de Almodóvar. La más punki de todas sus chicas. Su LP de debut Anónimo (2012), contenía joyas como La Boda, Manolo o Ya no me acuerdo de ti donde transformaba el folclore asturiano en algo activista y moderno. Sus letras costumbristas (gracias por utilizar la palabra pitiminí) hablan de lo extraordinario de la vida sin sobresaltos de los pueblos una vez que has salido a ver mundo en su busca. A su manera claro: “Como no me lo pudisteis dar, ahora solo te digo, que la muerte en vida es estar contigo”, canta en Plegaria. Lo mismo le da actuar en una casa regional de la capital que en el Primavera. En 2014 publicó ‘Dinamita’ junto al Coro De La Dinamo. Dicen que está a punto de editar dos discos nuevos. Ojalá.

 

Oskar Benas

Viajamos al norte, a Gipuzkoa, para cerrar la selección con el guitarrista Oskar Benas. Quizás hayas visto su porte afilado como Roberto Benigni en las pelis de Jarmusch compartiendo escenario detrás de artistas tan dispares como Fermín Muguruza y Maika Makovski. Benas ha publicado a su aire un buen puñado de discos, a cada cual mejor y que no conoce ni Cristo. En sus comienzos, fue uno de los culpables de que las músicas del mundo llegaran también a los rockeros, herencia quizás de las giras por medio mundo con la Afro Basque Fire Brigade. Ahora, sus sonido es más americano y cinematográfico. Y si quieres verlo en directo, últimamente se le ha visto acompañando a Cabezafuego. Otro día hablaremos de su faceta como ilustrador y dibujante de cómics.